jueves, 29 de noviembre de 2012

Vintage Désir

El hombre de la tienda Vintage Désir tenía un aspecto bohemio, como no podía ser de otra manera, y nos miraba con escepticismo mientras nosotras revolvíamos entre las innumerables prendas que colgaban de las perchas. Extasiadas, nos mirábamos la una a la otra transmitiéndonos el entusiasmo que suponía para dos chicas de diecisiete años sumergirse en una tienda de segunda mano parisina. 
Cuando nos decidimos y nos acercamos a él para pagarle, por fin se le escapó una sonrisa de ternura al ver cómo nerviosamente sacábamos y volvíamos a meter los billetes y monedas en nuestras carteras.







Pasados los años volvimos a Vintage Désir; estaba como la habíamos dejado, incluido el hombre. Aunque lo cierto es que ya no parecía descontento con nuestra presencia, e incluso me dijo al coger estos zapatos: "Vous avez bon goût".




Merci :)

martes, 27 de noviembre de 2012

Botines

Hacía tiempo que no me daba un arrebato de éstos. Estaba tranquila, si encontraba algo que me gustaba, perfecto, si no, no pasaba nada, si buscaba algo y no lo encontraba, a otra cosa. Pero esta vez no; dije: "los quiero". Y hasta que fueron míos no paré. 




SON LOS DALAI-BOTINES. ¡Jajajajajajajajajajajaja!




Bueno, eso, que me encantan. Y aunque ya os los hubiese enseñado, me apetecía decirlo. Meencantanmeencantanmeencantan.

:)

domingo, 25 de noviembre de 2012

sábado, 24 de noviembre de 2012

Metal + Denim

Cada vez estoy más convencida de que en esto de la moda no hay moda que valga.




Lo cual es genial :)

jueves, 22 de noviembre de 2012

Paño de cuero

Esta chaqueta me la compré en Barcelona en febrero. Estaba hacinada junto a un montón de hermanas gemelas. En pleno período de rebajas, de cincuenta euros, pasó a veinte, y me la traje conmigo. Por aquel entonces la combinación cuero con tela de paño tenía poca fama... Pero ahora me alegro de habérmela comprado :)












¡Hasta la próxima entrada!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Judas Priest, Adolfo Domínguez

A veces, las mezclas más inesperadas dan lugar a cosas que nos gustan... Aunque he llegado a ver a gente comerse un flan con ketchup. Y disfrutándolo. 
Siempre habrá de todo ;)




 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Suma (resta) y sigue




Vuelvo con recuerdos… Cuando era pequeña solía ir a un centro comercial llamado Área Central a hacer esas cosas de teenagers, como ir a McDonalds o mirar tiendas y como mucho comprarme una pulserita. En su momento era la bomba, y los santiagueses nos enorgullecíamos de semejante mastodonte del progreso. Con el tiempo, la apertura de otros centros comerciales en ciudades vecinas fue sumiéndolo en la penumbra, aunque siempre era un recurso en los días de lluvia.



Ahora se extingue. La inauguración del nuevo centro comercial de As Cancelas el pasado jueves ha sido su sentencia de muerte. En uno de esos arrebatos de  nostalgia, mi adorado señor novio y yo cogimos el coche y nos fuimos a dar una vuelta entre los establecimientos difuntos y los agónicos que aún perviven de la vieja gloria, Área Central. ¡Así es la vida! Desprenderse de unas cosas y abrazar otras… Y aunque la tentación de pensar que el pasado era mejor es fuerte, más fuerte es la convicción de que es el futuro hacia donde debemos ir.


¡Salud!

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martes, 13 de noviembre de 2012

¡Rutina!

¿No os pasa que el día en que tenéis un examen os ponéis lo más básico entre lo básico?
La próxima toca un pijama a lo Stella McCartney... Pero de mercadillo, directamente.






viernes, 2 de noviembre de 2012

La rentrée

Da la casualidad de que el colegio al que fui toda mi infancia y la facultad a la que estoy yendo en mi juventud están uno en frente a la otra.
No obstante, en medio de ellas, cual guardián impertérrito, se erige una estatua de metal que construyeron cuando yo era pequeña. Recuerdo que me había parecido horrible, que no entendía que a eso se le llamase arte.
Cuando estaba en el patio, la veía desde allí, la contemplaba con el escepticismo de los niños, cuando todavía no tienen miedo a decir que no entienden, o a preguntar por qué. El mundo era desconocido, ¡misterioso!, y no importaba admitirlo.
Poco a poco me fui olvidando que el bloque de metal me observaba inescrutable y dejé de percibir su presencia.
El tiempo fue pasando. Terminé el colegio. Fui experimentando el inexorable proceso envejecimiento. Acabé el instituto y me enfrenté a la temida selectividad. Di un giro a mi vida académica y dejé las ciencias puras para abrazar las llamadas "sociales".
Elegí la carrera de económicas. Lo hice por pura intuición, algo me empujó a creer que allí encontraría mi camino... Parecían los estudios perfectos para entender mejor el mundo.
Primero de carrera fue un año duro. Mucho trabajo, muy distinto a todo lo que había hecho hasta entonces. Tan atareado, que ni siquiera era muy consciente de qué estaba aprendiendo.
Segundo supuso la caída de la venda que cubría mis ojos y la consciencia de que la universidad no estaba siendo como me habría gustado.
Tercero fue un año de resignación... Cuando ya no esperé nada más que aprender lo que no debía aprender en la facultad.
Y ahora cuarto... Cuarto es estar sentada, mirando, escuchando, apuntando... de forma inercial lo que un tarado al que he de llamar profesor tiene a bien contarme... Mientras observo a través de la ventana la estatua de metal que me separa de mi colegio.

... Aún así...



Volver a la rutina aún conserva su encanto :)