sábado, 12 de noviembre de 2011

Sin acritud


Una vez leí un artículo estupendo de Ernesto Artillo (revista Tendencias) que me enseñó una amiga, titulado “Voy hecho un trendsetter (cuadro), y lo que me ha costado”. Tal y como se puede inducir por el título, el texto satiriza acerca de esa pobre alma que, bajo el yugo de la coolistitis, se rompe el lomo en entrenamientos fashioniles para ser guay del Paraguay.

Muerte.

(Pondría el enlace, pero el artículo no está disponible en internet… de todos modos dejo el link del blog del autor, que no tiene desperdicio, además viene con una música ambiental muy chachi: http://ernesto-artillo.blogspot.com/ )

Y es que no se trata de ponerte encima todo aquello que hayas podido encontrar parecido a lo que viste en las páginas de Vogue (que no Elle) o Harper’s Bazaar (me refiero a ponértelo todo junto,  a la vez). Porque no, porque queda mal, y si no lo ves, si no eres capaz de verlo, mejor aborta, aborta la misión, a otra cosa mariposa, esto no es lo tuyo.

Hace tiempo oí a Gala González contar en una entrevista que había gente desesperada (intentos de trendsetter, vamos) preguntándole: “¿¿¿¿CÓMO LO HACES????” y ella, entre risueña e irónica, dijo algo así como que le salía de natural, y que hay gente que vale, y gente que no. Pues eso.

Claro que… es muy fácil soltar pullas al aire y decir… “esa gente que…”, pero al final, a la hora de la verdad, viene un cuadro de estos, perdón, trendsetter, y todo Dios a rendirle pleitesía, véase:






No lo entiendo.
Seguro que es una directiva fabulosa, por eso está donde está. Pero ir, va hecha un cuadro.

1 comentario: