domingo, 27 de noviembre de 2011

El olor madre

Mi madre leía en su habitación mientras yo pululaba tímidamente entre sus cosas. De vez en cuando me dejaba vaciar su cajón de los pañuelos sobre la cama en la que ella estaba recostada. Lo abría y ese olor inconfundible me llegaba hasta las entrañas, el olor de mi madre, un olor que estaba por encima de cambios de perfume y de tejidos, un olor a ella... Un olor que reconocería a cien kilómetros de distancia... Un olor que a veces me gusta llevar puesto, aunque no sea en forma de pañuelo.



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